Había un planeta muy bonito con bosques, montañas, agua, ríos, animales y ciudades ... Los habitantes de este planeta, sin embargo, se volvieron muy dejados.

Cada vez que comían o utilizaban algo, tiraban la envoltura o los papeles al suelo. Por ejemplo, como cuando alguien come un chicle o caramelo y deja caer el papel al suelo. Todos los desechos se iban acumulando. ¿Te imaginas qué cantidad de suciedad había? Montañas y montañas.

El pobre planeta cada vez se sentía más cansado, no podía aguantar el peso de los residuos. El Sol y la Luna le miraban desde arriba, pero no lo podían sujetar con sus cortos brazos. Hasta que un día el Planeta no pudo más y se puso enfermo. Entonces, empezó a caer y caer, y se perdió en el universo. Era terrible!

El Sol y la Luna ya no sabían dónde brillar, así que se reunieron para encontrar juntos una solución. La Luna tenía unos amigos astronautas muy limpios que podían ayudarles.